Ruta a la Cova de Can Mauri y los Cingles de la Figuerassa desde la Font Negra | Berga
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Esta ruta de senderismo por el entorno de Berga es una de esas salidas que sorprenden por su cercanía, variedad paisajística y sensación de montaña auténtica. Con 4,21 km de recorrido y 358 metros de desnivel, se trata de una excursión corta pero intensa, perfecta para una mañana tranquila o una escapada rápida desde la ciudad. A lo largo del camino combinamos zonas de pasto, senderos forestales, miradores naturales y un interesante punto etnográfico como la Cova de Can Mauri, todo ello con vistas privilegiadas sobre Berga y la Sierra de Queralt.
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🗺️ Mapa de la ruta |
🎬 Vídeo de la ruta |
Inicio de la ruta: Font Negra, puerta natural a la Figuerassa
Iniciamos la ruta en la zona de aparcamiento de la Font Negra, muy cerca de la ciudad de Berga. La Font Negra es una conocida área recreativa y de picnic a las afueras de la ciudad, junto a la carretera que sube hacia el Santuario de Queralt y Rasos de Peguera. Es un lugar muy frecuentado por familias y excursionistas, ideal como punto de partida para múltiples rutas de senderismo en el Berguedà.Al otro lado de la carretera comienza el sendero que asciende hacia el Coll de la Restanyada, marcando el inicio real de la excursión.
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| La Font Negra |
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Ascenso al Coll de la Restanyada entre pastos y vistas abiertas
El sendero sube de forma progresiva por una zona de pastos situados alrededor de la masía de Can Mauri. Este primer tramo es muy agradecido, ya que permite ganar altura sin grandes pendientes mientras disfrutamos de una vista espectacular de las Agulles del Mercadal, que van apareciendo a medida que avanzamos.El Coll de la Restanyada se sitúa a unos 987 metros de altitud. Se trata de un collado discreto, alejado de las rutas más masificadas, que ofrece un contacto directo con el paisaje forestal y ganadero típico del Prepirineo catalán.
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| Coll de la Restanyada |
Enlace con la Carretera de la Figuerassa y el Camí al Mirador
Al llegar al collado seguimos a la izquierda, subiendo ligeramente hasta enlazar con la Carretera de la Figuerassa. A pesar de su nombre, se trata en realidad de una pista forestal de tierra y gravilla que asciende hacia el Mirador de la Figuerassa, situado a unos 1.492 metros de altitud, serpenteando por la sierra de Corbera.En este punto, a la izquierda, comienza el Camí al Mirador de la Figuerassa. El trazado asciende de forma progresiva, combinando tramos bien definidos con zonas más pedregosas.
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| Carretera de la Figuerassa |
La Cova de Can Mauri: refugio natural y memoria pastoril
Llegamos a una bifurcación del camino: el sendero de la derecha continúa hacia el Mirador de la Figuerassa, mientras que el de la izquierda nos conduce a la Cova de Can Mauri, nuestro siguiente objetivo.
Esta cavidad se abre en uno de los repliegues de los Cingles de la Figuerassa, aprovechando fracturas naturales de la roca caliza en la vertiente sur de la sierra. No es una cueva profunda, sino un pequeño abrigo rocoso, de boca amplia y recorrido casi horizontal, muy accesible y fácil de visitar.
De origen tectónico, se formó a partir de una gran grieta en la roca que se fue ensanchando con el tiempo. Tiene unos 40–50 metros de longitud y se sitúa a unos 1.160 metros de altitud. Su nombre procede del antiguo Mas de Can Mauri, cercano al lugar. Tradicionalmente se utilizó como refugio ocasional de pastores y hoy es una cavidad sencilla, que no requiere material técnico, más allá de una linterna para explorar su parte final.
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| Cova de Can Mauri |
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Tramo final: los Cingles de la Figuerassa y vistas sobre Queralt
Tras la visita a la cueva, seguimos ascendiendo por el bosque hasta coronar los Cingles de la Figuerassa, una sierra que forma parte de las primeras estribaciones del Prepirineo y actúa como muralla natural al norte de Berga. Desde lo alto, nos situamos sobre las imponentes paredes de roca caliza que se desploman sobre el valle, ofreciendo vistas espectaculares del entorno.
Las condiciones en la cima eran muy duras: mucho frío y viento intenso, lo que nos obligó a permanecer solo unos minutos. El ambiente era tan extremo que incluso encontramos un pequeño roedor completamente congelado, una imagen que refleja bien la severidad climática del lugar.
Con mucha precaución, nos acercamos al borde del risco para disfrutar brevemente de las panorámicas sobre la Sierra de Queralt y el Santuario de Queralt, antes de iniciar el descenso y resguardarnos del viento.
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| Cingles de la Figuerassa |
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